Rutinas
RUTINAS
Hablar de rutinas en la crianza es tocar varios conceptos que han ido rodando en distintos espacios educativos dedicados a la crianza, manejo de emociones, disciplina, etc.
Sin embargo, desde mi experiencia como mamá, establecer rutinas nunca ha funcionado, inicialmente pensaba que eran inútiles, posterior responsabilizaba a mis familiares cercanos por no contribuir a mantenerlas, luego pensaba que mi hija tenía algún inconveniente con la norma, me sentí culpable e irresponsable y a la final desistí.
Con el tiempo, la teoría y la práctica comprendí que las rutinas no solo comprenden normas y límites, sino que también se configuran en ESPACIOS. Como mujer siempre he sido muy flexible frente a la norma, me caracterizo por conversar las situaciones y analizarlas más allá de ser contundente ante determinados asuntos, sé que esa misma configuración de mi personalidad ha influido 100% en mi estilo de crianza y luego de darme muchos golpes de pecho por la presión que ha ejercido el "deberías ser o hacer" externo frente a mi forma de criar, comprendí responsablemente que entre mi hija y yo hemos construido ESPACIOS que se han ido adaptando a nuestras necesidades y personalidades.
Lejos de crear crítica frente a los estilos y decisiones de cada mamá y papá en la crianza de sus hijos, mi idea es compartir y confrontar algunas ideas que se van configurando socialmente frente a las rutinas y el establecimiento de ellas en los niños y niñas. Es claro que las normas y los límites son necesarios en la crianza, son fundamentales a la hora de garantizar estabilidad y confianza en ellos, para algunos padres no tener rutinas que complementen estos puede resultar caótico frente al manejo de tiempo, emociones u orden familiar; para otros padres por el contrario crear rutinas puede representar la abolición de la espontaneidad y libertad de los niños y niñas.
En mi caso, hablar de rutinas es hablar de espacios, lejos de limitar las horas o los momentos, hay espacios (físicos y simbólicos) que se cumplen durante el día y que tratamos de cumplirlos todos juntos para fortalecer nuestro vínculo. No es perfecto y muy a nuestra manera funciona y se adapta a nuestro vínculo como familia.
Es importante antes de satanizar o santificar las rutinas, evaluarnos a nosotros mismos, conocernos e identificar si aquello que somos se adapta a las teorías que nos comparten o en ocasiones nos imponen. Preguntante: ¿cómo me comporto YO frente a las rutinas?, ¿Cuándo era niño/niña, YO cumplía con las rutinas de mis papás?, ¿estoy estableciendo una rutina para beneficio de él/ella (niño/niña) o mío?, ¿qué beneficios tendría integrar esta rutina en nuestra familia?. Lo más importante es que no te juzgues ni juzgues a los demás, comprende que como padres todos tomamos decisiones diferentes y que cada uno tiene su estilo que no debe ser impuesto por los demás, date tiempo y descubre que es lo más importante para ti, tu hijo y tu familia.
Daniela Rodas
Mamá de Lucía
Psicóloga
Miembro de Uno a Uno
